22/8/16

Prueba: Renault Megane 1.2 Energy TCe 130 Intens 5p

He probado el nuevo Renault Megane de 5 puertas (que va por la cuarta generación ya), con motor de gasolina 1.2 TCe en versión de 130 CV y acabado Intens (era un coche alemán, aquí se correspondería con el acabado Zen). ¿Me ha gustado? Sigue leyendo...


Por fuera
Tengo cariño al nombre Megane, y es que me saqué el carnet de conducir en un Mégane de primera generación (ya con el restyling), color granate, motor 1.9 diésel de 65 CV que sonaba perfectamente a diésel, el volante tan inclinado que parecía que ibas en un camión, y el freno tan sensible que casi empotro a mi profesor contra el cristal en el primer semáforo... Y ahora vuelvo a ponerme a los mandos de un Megane, el IV, que sólo conserva el nombre de sus antecesores, porque anda que no han cambiado las cosas...


Para empezar, han apostado fuerte por la estética. Y es que se han abandonado las formas redondas y bulbosas de la tercera generación (cuyo estilo me recordaba al Renault 14, no me preguntes por qué) para apostar por líneas más tensas, curvas diferentes y muchos pliegues para jugar con la luz sobre la carrocería. Y, a mi juicio, han acertado casi de pleno: las nervaduras del capó, los pliegues en la parte inferior de las puertas, los faros uniéndose a la parrilla frontal, la forma de los cristales, los pilotos traseros casi uniéndose... Se nota que el diseño exterior está muy trabajado, siguiendo eso sí el nuevo aire de familia de Renault.


Sólo hay una cosa que no me gusta (y que comparte con el Talisman): las luces diurnas gigantes que le han puesto, que hacen parecer que el coche tiene unos faros enormemente desproporcionados en vez de los estilizados que monta. Por lo demás, ninguna crítica; hasta queda bien con unas llantas de tamaño razonable (algo difícil de ver hoy en día).


Por dentro
Si en el diseño exterior "lo han dado todo"... para el interior parece que se les acabaron las ideas, y es que es prácticamente el mismo que estrenó el Espace, que después adoptó el Talisman y que también va a incorporar el Scenic. Sé que utilizar la misma pantalla y los mismos botones ahorra costes, pero podrían utilizarse elementos comunes sin ser tan evidente.


De todas formas, nada que objetar a dicho diseño, ya que es funcional y la ergonomía es correcta. En las plazas delanteras hay espacio de sobra, e incorpora unos buenos asientos con el perfecto equilibrio entre dureza y comodidad (¡por fin un Renault sin asientos blandos!), aunque el respaldo se regule por palanca. Los amplios reglajes de asiento y volante hacen posible que en pocos momentos encontremos una postura cómoda y con todo a mano. Empezamos entonces a colocar los espejos y a mirar a nuestro alrededor... y descubrimos el punto flaco del coche: la visibilidad. La luneta trasera es enana (basta con ver el tamaño del limpiaparabrisas trasero para darse cuenta), el pilar C es tan grueso que sales de los aparcamientos marcha atrás prácticamente a ciegas (y rezando para que no venga nadie y te empotre), y el pilar A tiene también un grosor importante y una inclinación que te obliga a despegar la espalda del asiento para mirar en los cruces (a mí me tapó un coche entero en uno, suerte que lo vi en el último momento y no pasó del susto).


Nada que objetar a acabado y ajustes, que se notan precisos y sólidos (¿tendrán algo que ver sus relaciones con Mercedes?), sin ruiditos extraños ni crujidos. El volante también tiene un buen tacto y un grosor perfecto, aunque tiene demasiados botones, y es que a los que se ven en los radios (que ya serían suficientes) hay que añadir un mando satélite por detrás en la parte derecha para los controles del equipo de sonido. Y es que mucho se critica a los salpicaderos con muchos botones... y ahora se están añadiendo botones al volante sin ton ni son; pero pasa en todas las marcas. Tengo que destacar la instrumentación, con una esfera central configurable según el modo de conducción (al igual que la iluminación interior), o bien por el propio usuario, que queda muy resultona y se ve muy bien. La calidad de ruletas, botones y materiales interiores (tanto de asientos como de salpicadero, puertas, techo...) tampoco admite mucha crítica, resultando bastante buena excepto el plástico negro que ocupa buena parte del frontal del salpicadero, rodeando la pantalla, y es que es de un plástico mejorable y además se le queda la marca de las huellas de los dedos con mucha facilidad.


Y lo que decía de la reducción de botones en la consola central: aquí se han sustituido buena parte de ellos por una pantalla táctil de buen tamaño, con 7 pulgadas y en posición horizontal (en opción hay una de 8,7 pulgadas que va en vertical). Me han gustado mucho tanto su colocación, en la parte superior, como su funcionamiento. Y es que responde con rapidez sin presionar mucho, se ve bien independientemente de la luz exterior, funciona igual que una tablet, puede personalizarse a gusto del usuario, y en el inicio pueden mostrarse varias funciones dividiendo la pantalla en partes (se pueden ver el navegador y la información del audio a la vez, por ejemplo). Además, los menús están ordenados de forma lógica. Y el navegador que incorporaba esta unidad funcionaba también muy bien: instrucciones claras, con antelación suficiente, calculando los destinos de forma rápida y recalculando al instante si no le hacíamos caso; sólo criticar la imposibilidad de buscar sitios importantes directamente (no fui capaz de encontrar el aeropuerto de Múnich como destino y tuve que ir un poco por instinto...). Por último, añadir que, con buen criterio, en la pantalla no han incorporado la climatización, disponiendo de ruletas y botones independientes que pueden encontrarse fácilmente al tacto y sin tener que desviar la vista de la carretera, y no como han hecho otras marcas... Lo único que no entiendo es que haya botones para todo menos para regular la velocidad del ventilador, que se hace con un mando táctil y al que es fácil dar sin querer al girar la ruleta izquierda (desactivando con ello el modo automático).


En la parte trasera no hay mucho que criticar. Aunque en otros sitios se pueda leer que es mucho menos habitable que sus rivales (y puede que sea cierto al comparar, no lo niego), el espacio es más que suficiente tanto a lo largo (me sobraban cuatro dedos hasta el asiento delantero) como a lo alto (mi cabeza estaba suficientemente lejos del techo); la anchura es muy justa para tres, pero eso pasa en casi todos sus rivales. Además, dispone de salidas de aire propias en la prolongación de la consola central.


El maletero también está bastante bien, con un tapizado de calidad correcta y buena capacidad; no tiene mucha profundidad pero sí muy buena altura.


En marcha
Tras el análisis exterior e interior toca ponerse en marcha... y descubrir lo que menos me ha gustado del coche: el motor. Esta unidad incorpora el pequeño motorcillo 1.2 de gasolina con turbo en versión de 130 caballos y cambio manual de 6 velocidades. A priori, debería ser una versión bastante dinámica... pero para mí ha sido bastante decepcionante. Pero vayamos por partes.


En ciudad es casi perfecto. El motor hace poco ruido y la dirección es bastante suave, ideal para callejear (lástima de la ya comentada mala visibilidad). La suspensión y los asientos son cómodos y filtran bien esos bachecillos urbanos (no sé qué tal iría con los guardias tumbados que tenemos por aquí, ya que por Alemania y Austria, que es donde se ha realizado la prueba, eso no existe). Incorpora además un sistema Start/Stop que funciona bastante bien y es rápido (aunque una vez que lo desactivé manualmente no quiso volver a funcionar hasta que quité el contacto y volví a a arrancar). Eso sí, el consumo no es en absoluto bajo a pesar de llevar dicho sistema y ser un motorcillo pequeño.


En carretera convencional, más de lo mismo. Lo curioso es que el motor emite un sonido tirando a grave, más parecido a un diésel que a un gasolina, pero es acostumbrarse. La suavidad del conjunto hace que los kilómetros pasen cómodamente para los pasajeros mientras el conductor, a poco que no tenga horchata en las venas, empieza a ponerse nerviosillo... y es que al motor parece que le falten bastantes de esos prometidos 130 caballos. A medio régimen va bien, pero le cuesta estirarse más allá de las 4000 revoluciones (suena a diésel y funciona a regímenes de diésel... pero no es diésel). Le han puesto además unos desarrollos del cambio larguísimos eternos (aproximadamente de 48 en 6ª velocidad), y el motorcillo no puede con ellos, con lo que hay que reducir al mínimo repecho resintiéndose también el consumo (que llaneando tampoco es bajo, simplemente correcto). Y, aunque la dirección asistida eléctrica informa más bien, poco, al menos el comportamiento en curva es bueno, ¡menos mal!


Y en autopista se reafirma lo dicho para la carretera: el consumo se dispara a poco que le pisemos un poco (recuerda que buena parte de la prueba se ha hecho en Alemania, benditas Autobahn sin límite de velocidad), y es desesperante ver como con la más pequeña cuesta el velocímetro digital empezaba a bajar, teniendo que reducir una marcha para mantener el ritmo deseado. Además, a altas velocidades la dirección parece flotar un poco y hay que hacer algunas correcciones, aunque acabas acostumbrándote.


Además, he podido probar el coche en algunas carreteras de montaña, especialmente en la famosa Großglockner (de la que hablaré próximamente). Y es donde más me ha gustado este Megane, ya que en curvas fuertes va muy bien, gira cuando le dices y apenas balancea, aunque al motor le siga costando estirarse y tengas que adaptarte a una conducción "de diésel", a medio régimen.


Así que, resumiendo, buen comportamiento en curva, pero motor que no corre mucho y no gasta poco (el 1.4 TSI del Golf le da mill vueltas). ¿A quién se le ocurrió la "genial idea" de ahogarlo con unos desarrollos tan largos? Para el consumo homologado estarán muy bien, pero para la vida real... (mi consumo fue 8,6 litros según el ordenador).


Equipamiento y precio
El coche era alemán, y correspondía al acabado Intens. Pero la estructura allí es diferente, ya que los acabados no deportivos son Life, Experience, Intens y Bose; en España son Life, Intens, Zen y Bose. Por tanto, el equivalente a la unidad probada es el acabado Zen en España. Cuesta 18300 € según el configurador de la web de Renault, e incorpora de serie como elementos principales volante de cuero, llantas de aleación de 16 pulgadas, sistema R-Link 2 con pantalla táctil de 7 pulgadas y sistema de navegación, regulador y limitador de velocidad, sensor de aparcamiento trasero, instrumentación con pantalla TFT de 7 pulgadas, alerta por cambio involuntario de carril, control de presión de neumáticos, alerta de exceso de velocidad con reconocimiento de señales, ayuda al arranque en pendiente, climatizador automático bizona, cuatro elevalunas eléctricos de un toque, tarjeta de arranque manos libres, retrovisores plegables eléctricamente, sistema Multi-sense con modos de conducción configurables, sensor de lluvia y luces y faros antiniebla.

Como opciones principales están el freno de estacionamiento eléctrico (200 €), faros full-led (700 €), pintura metalizada (480 €) o nacarada (680 €) y la rueda de repuesto (100 €), además de otras opciones como el sistema R-Link 2 con pantalla de 8,7 pulgadas, sistema de aparcamiento asistido, control de velocidad adaptativo...

La unidad probada está pintada en color "gris platino" metalizado e incorpora además los asientos calefactables y el asistente de cambio automático de luces largas a cortas (en la web no especifica si esto último en España se incluye también). Incorporando la pintura metalizada y el freno de mano eléctrico, puedes tener una unidad casi igual a la de las fotos por 18980 €, que es un precio muy bueno para el equipamiento que incorpora.


Del equipamiento, destaco positivamente la tarjeta manos libres, ya que es comodísima y funciona a la perfección, ya que no es necesario sacarla del bolsillo para nada. También me ha gustado, como ya comenté antes, el sistema R-Link y la calidad de la pantalla y del navegador. Eso sí, el sistema que cambia de luces largas a cortas no funciona bien (lo desconecté a los 2 minutos) ya que tarda mucho en encender las largas, tarda mucho en cambiar cuando vienen coches de frente, y además a veces se confunde y te deja en cortas por un reflejo o una farola lejana. Tampoco me ha gustado la alerta por cambio de carril, ya que sólo emite un sonido poco audible (aunque se puede regulr la intensidad, incluso en alto me pareció que sonaba poco) y me parecería mejor si vibrase el volante, por ejemplo; al menos funciona bien y no empieza a sonar sólo con acercarte a la línea divisoria. Y el sensor de aparcamiento trasero era un poco "caprichoso" y lento y a veces empezaba a funcionar cuando estaba ya bastante cerca del coche de atrás.


Conclusión
La marca gala se juega mucho con este coche, ya que el segmento C sigue siendo el líder en Europa. Y para ello ha hecho un coche que entra por los ojos, ya que la estética es su principal reclamo. ¿Acertarán? El tiempo lo dirá, pero es un coche que gusta. Y si estéticamente atrae, ya tiene mucho ganado. Eso sí, esta atractiva estética ha implicado algunos sacrificios interiores, ya que la visibilidad es muy mejorable. La habitabilidad me ha parecido correcta, aunque lo mejor es que si estás interesado, te subas tú mismo y lo compruebes. Eso sí, si te interesaba esta motorización, pruébala antes de comprarlo, porque salvo que seas un conductor tranquilo y que use poco el coche, puede que te decepcione. Pero es tan mono...

  • A favor: estética, equipamiento abundante, precio contenido.
  • En contra: visibilidad, prestaciones escasas para su potencia, consumo alto.

El resto de las fotos, aquí.

6 comentarios:

  1. Hola me llamo Mariano, tengo un renault megane 130 cv tech road decirte que lo que comentas sobre mantener la velocidad en un pequeño repecho y empezar a caer esta, es mentira lo e probado en la autovía de Almuñecar a Madrid y el pequeño repecho de esta de salobreña a granada y entiende por pequeño repecho nada que ver con las autovías Alemanas, fue impresionante el empuje que tiene nada que envidiar al A4 140 cv que tenia tiene fuerza suficiente no de sobra para subir ese pequeñín repecho dando lecciones a los audi A4 que me encontraba en esta jugando con ellos al ratón y el gato decirte por ultimo que mientes a sino quieres consumir no le pises esto pasa en todos los modelos corres consume no corres no con sumen ya basta de mentir a al personal.

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    1. Hola Mariano, gracias por tu comentario.

      No sé si tu Megane es diésel o gasolina, esta prueba fue con un gasolina. No gano nada mintiendo (no soy un blog profesional, nadie me paga por ello), y el que yo conduje era exactamente así.

      Además digo que no me gustó el motor porque consumía mucho para las prestaciones que daba, tiene unos desarrollos muy largos que ahogan el motor pero a cambio no reducen el consumo. Pero como digo siempre, cada uno debe probar el modelo para ver si le satisface, porque lo que a uno le encanta a otro puede no gustarle.

      Un saludo.

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  2. Totalmente de acuerdo con el comentario. Yo también he tenido coches del grupo VW. Hay unos límites de velocidad y para esos límites y un uso ecológico va sobrado

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    1. Hola Fran, gracias por tu comentario.

      Si has leído la prueba que hice al Golf, verás que en ella pongo que no soy en absoluto pro-VAG, pero en este caso me parece que el motor 1.4 TSI es mucho mejor que el 1.2 TCe.

      El coche es suficiente o no dependiendo del uso que se le vaya a dar, por eso siempre digo que cada uno pruebe el coche que le gusta antes de comprarlo, para que cada uno obtenga sus propias conclusiones, que no tienen por qué coincidir con las mías.

      Un saludo.

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  3. Tengo desde hace un mes un Megane 1.2TCE 130 Tech road, en mi caso con la carrocería sport Tourer. A falta de terminar su rodaje pues apenas tiene 1000 km mis impresiones en general son buenas. Conduzco en general tranquilo aunque no me lo pienso a la hora de exprimir el motor en situaciones necesarias. En el tema de prestaciones las esperaba mejores pero las achaco precisamente al largo desarrollo del cambio, pero tanto como para hablar de tener que reducir a cuarta en cualquier recuperación 80-120 me parece excesivo, en quinta para mí sería suficiente. En cuanto al tema de consumos en el mio lo tengo en una media de 7,3l/100 con una velocidad media de 35 km/h por lo que os podéis imaginar que el porcentaje de trayectos urbanos es mayoritario, con lo que podía concluir que el consumo es correcto y más teniendo en cuenta que solo tiene 1000 km y por lo general con ese kilometraje gastan más que una vez tienen un rodaje (en el juego que puntúa tu eficiencia lo tengo en 72/100) con lo que mi eficiencia puede mejorar aún más (desconecto el star/stop como norma y el modo eco lo utilizo en contadisimas ocasiones).
    En otros apartados como confort de marcha, tacto de la dirección/palanca de cambios suscribo lo que por lo general se dice, el freno quizás demasiado esponjoso y la dirección a alta velocidad me gustaría más dura.

    Un saludo y felicitarte por el reportaje

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    1. Hola Ramón, gracias por tu comentario.

      Estoy totalmente de acuerdo con que la mayor parte de la culpa la tienen los desarrollos, que son demasiado largos, aunque el motor tampoco parece ser un prodigio de brío. De todas formas, por supuesto que las cosas pueden mejorar una vez se ha hecho el rodaje, yo tuve el coche dos semanas nada más. Y lo que digo siempre, las prestaciones son buenas o no dependiendo de la conducción de cada uno.

      Mi consumo fue casi todo por autopista a velocidades elevadas (de las alemanas sin límite) y por carreteras de montaña y secundarias, en un uso normal español puede que sea más bajo.

      Por otros comentarios parece que digo que el coche es un horror, y no es así. Es un coche muy bonito y agradable de usar, pero este motor en concreto me parece mejorable.

      Un saludo.

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