18/3/20

Prueba: Renault Captur 1.3 TCe 130 GPF Zen+ EDC

Gracias a Renault Jurado, concesionario Renault en Madrid, te traemos hoy la prueba del recientemente lanzado Captur, en versión gasolina de 130 CV, cambio automático de doble embrague EDC y acabado Zen+, el más alto de la gama.


Por fuera
Así como su "hermano" el Clio ha sido bastante (¿demasiado?) continuista en su nueva generación, el Captur ha cambiado muchísimo más y nadie lo confundirá con el anterior. Es más grande (4227 mm de largo), más ancho (1797 mm), más imponente, y con muchos cambios de diseño que hacen que se note que estamos ante una nueva generación.


En el frontal, los faros (full led) adoptan la luz diurna con forma de lágrima de otros modelos de Renault, y encontramos varios detalles cromados en la parrilla o en las tomas de aire laterales, así como una zona inferior de color gris que puede personalizarse en otros colores. En el lateral, la línea cromada de las ventanas se alarga hasta el pilar C ensanchándose y sirviendo de separación para la carrocería bitono (en negro en este caso, al igual que los retrovisores). En la parte baja de las puertas también encontramos el detalle gris personalizable del frontal, y una zona de color negro cuya forma en cuña recuerda a la del anterior Captur. Las llantas de aleación de 18 pulgadas (opcionales) son de un tamaño considerable y ayudan también a que el coche parezca más "poderoso". Y ya en la trasera es donde encontramos los mayores cambios, con unos pilotos led muy originales y estilizados que no se parecen a los de ningún otro modelo del mercado, además de un paragolpes negro y gris también con detalles cromados. Por último, los pasos de rueda y la zona inferior lateral en negro junto con las barras de techo cromadas de esta versión refuerzan su estética SUV.


Por dentro
¡Vaya cambio! Si por fuera ya cambia bastante, en el interior no es que cambie algo, es que no mantiene nada del anterior. Nos encontramos con un salpicadero de formas muy horizontales, con las zonas superior y media mullidas (y muy agradables al tacto), y con una pantalla central de 9,3 pulgadas que sobresale para estar en el sitio perfecto de cara a los ojos del conductor (aunque nos gustaría que los botones de acceso principal fuesen físicos). Debajo, unos botones de acceso a diversas funciones del coche (los warning, la cámara trasera, el start-stop...). Un poco más abajo, y con muy buen criterio (¡bien, Renault!), encontramos unas ruletas y botones físicos para manejar el climatizador automático (que por cierto calienta el habitáculo muy rápido). Y, por último, en esta versión Zen+ encontramos de forma exclusiva una consola flotante que lleva el selector electrónico del cambio, las tomas USB y de corriente y el cargador de inducción, y deja por debajo un hueco con luz ambiental. Esta consola es exclusiva de la versión Zen+, ya que las inferiores llevan otras dos versiones diferentes, según el cambio sea manual o automático. Y si el modelo goza de unos muy buenos materiales y buenos ajustes (a la cabeza del segmento), sí que tengo que decir que esta consola flotante es el único punto flaco en ajustes del coche, ya que se mueve si hacemos presión sobre ella y es la zona en la que se apoya la rodilla del conductor en las curvas, con lo que no sabemos qué tal envejecerá este elemento... (esto no pasará en los otros tipos de consola no flotantes).


La pantalla central (que, a pesar de estar en buena parte "al aire", está perfectamente ajustada y no se mueve ni haciendo presión sobre ella) aglutina mucha información, pero su manejo es bastante intuitivo, y su gran tamaño hace que los iconos sean grandes y se manejen bien, además de poder mostrar varias informaciones de forma simultánea. No he podido probar en días de mucho sol, pero en mis condiciones de prueba se ha visto siempre bien. Incorpora además un sistema de navegación muy completo (con motor de búsqueda de Google, lo que ayuda a encontrar destinos fácilmente sin conocer la dirección exacta), aunque a veces calcula rutas extrañas y la voz suena muy artificial. La instrumentación está compuesta también por otra pantalla digital (de 7 pulgadas en este caso, aunque ahora las nuevas unidades ya incorporan una de 10 pulgadas), que se puede configurar de varias maneras según el modo de conducción elegido (hay tres: Eco, Sport e Individual) y cuyo borde cambia de color según el color elegido para la iluminación ambiental (algo muy curioso). Y es que sí, el modelo incorpora varias tiras led de luz ambiental en las puertas de color configurable y que hacen los viajes nocturnos muy agradables. Mencionar también que dichas puertas cuentan con su parte superior mullida y un diseño bastante trabajado.


La guantera tiene apertura tipo cajón, como en el Captur anterior, y es el único hueco cerrado en el que depositar objetos junto al que hay debajo del reposabrazos central (que es un hueco profundo pero muy pequeño). Los demás huecos quedan totalmente a la vista, me habría gustado que por ejemplo los portabebidas tuviesen una cortinilla que los haría más útiles. Reseñar también que el pequeño hueco que hay junto a ellos sirve para colocar la tarjeta manos libres, si se quedase sin batería la pondríamos ahí para poder arrancar el coche sin problema.


La postura de conducción adecuada se encuentra con facilidad gracias a los amplios reglajes (¡incluyendo en altura de los cinturones! Algo que muchas marcas han eliminado de sus modelos hoy en día), aunque siempre es bastante elevada, como gusta a los compradores de un SUV, y que ayuda también a tener una buena visibilidad. Sí que es cierto que el capó no se ve y es difícil adivinar dónde termina, pero gracias a los sensores de aparcamiento y a la cámara trasera (de 360º en opción, y que llevaba esta unidad) podemos apurar hasta el más mínimo hueco. Y la visibilidad en carretera es muy buena, también gracias a los amplios retrovisores (y por si acaso, contamos con la alerta de ángulo muerto). Los asientos son cómodos y amplios, de mullido muy adecuado (nada que ver con los asientos blandos de Renault de los 80-90), aunque no sujetan demasiado en las curvas (algo para lo que no está pensado este coche precisamente). El volante tiene un tacto muy agradable y un grosor perfecto que invita a conducir.


La habitabilidad trasera también es buena, sobre todo gracias a que incorpora una banqueta corrediza que permite elegir entre tener más espacio trasero o más maletero. En la posición más retrasada hay mucho espacio (con el asiento delantero en mi posición de 177 cm de estatura), incluso es posible adelantarla bastante sin perder demasiado confort. Tiene además dos salidas de aire y tomas de corriente, algo poco común en el segmento. Y al estar situados en una posición elevada, es muy cómodo subir y bajar del coche. El maletero es también muy amplio, disponiendo de 422 litros con la banqueta retrasada y 536 litros en la posición más adelantada (en las versiones diésel es algo menor debido al depósito del AdBlue), y dispone de un doble fondo que se puede colocar a dos alturas y con una bandeja de buena calidad, además de una palanca para mover la banqueta corrediza desde dicho maletero. Lástima que no haya ningún elemento que impida que se vea el maletero por detrás de los asientos si adelantamos la banqueta.


En marcha
En un mundo lleno de motores tricilíndricos, Renault se desmarca (con muy buen criterio a mi parecer) y ofrece un motor tradicional de 4 cilindros y 1.3 litros de cilindrada, desarrollado conjuntamente con Mercedes y que montan modelos de ambos grupos. Este motor es muy suave, tiene una entrega de potencia muy lineal, funciona bien tanto en bajos como en altos... me ha gustado mucho. Las prestaciones son también más que suficientes (aunque le faltaba rodaje), y el consumo es bastante contenido: en los días de prueba con mucho temporal de viento hemos obtenido 6,58 litros cada 100 km (todos hechos por autopista, carretera nacional y un poquito de montaña a ritmo alegre). Pero se nota que es de cuatro cilindros, ya que su sonido es agradable, no tiene vibraciones, y su cifra de par es buena para mantener un ritmo agradable sin cambiar de marcha. Repito: un acierto de Renault el seguir ofreciendo motores tetracilíndricos.


El comportamiento en carretera es bueno... siempre que sepamos qué coche llevamos. Y es que un SUV no es un coche hecho para ir de curvas: su centro de gravedad es más elevado, sus inercias suelen ser mayores... En este caso estamos ante un muy buen coche familiar, ya que la sonoridad es muy baja, el motor no produce vibraciones, los asientos son cómodos y la suspensión absorbe muy bien los baches. Todo ello ayuda a que los kilómetros por autopistas o carreteras buenas pasen sin cansarnos. Pero no es un deportivo: la suspensión es más cómoda que rígida, el cambio automático no es todo lo rápido que nos gustaría, y los frenos traseros son de tambor (que no sabemos qué tal aguantarán un trato muy exigente), aunque aguanta el tipo en pequeños tramos de montaña sin muchos problemas (salvo su evidente y seguro subviraje). A pesar de ser un coche alto, y haber realizado la prueba en pleno temporal de viento, tengo que comentar que no tiene una sensibilidad especial al viento lateral, lo cual es de agradecer. Del cambio, decir a su favor que en conducción normal funciona perfectamente y con cambios de marcha muy suaves, y que lleva levas al volante que nos permiten aligerar un poco los cambios y llevar más el control; todo un acierto. Por cierto, no quiero acabar sin mencionar sus faros full led, que alumbran muy bien y ayudan a sentirse seguro en carretera por la noche.



En ciudad se mueve bien, y su tamaño (aunque ha crecido) sigue siendo bastante contenido para el día a día; además la altura de los asientos hace que sea muy cómodo entrar y salir del coche. Sí destaca que se nota su considerable anchura, que hace que nos cueste un poco al principio hacernos a las dimensiones del coche. Pero una vez acostumbrados, ningún problema. Y disponemos además de la cámara de 360º (opcional) que nos ayuda a ver esas columnas rebeldes o esos bolardos escondidos.


Equipamiento y precio
Esta versión es la Zen+, la más alta de la gama, y además la versión de la prueba iba "alicatada hasta el techo", normal por otra parte para poder enseñar y probar todas las tecnologías que incorpora o puede incorporar opcionalmente el modelo.

De serie lleva cambio automático de doble embrague con levas del cambio en el volante, consola flotante y palanca electrónica, climatizador automático, faros y pilotos traseros led, sistema de infoentretenimiento Easy-Link con sistema de navegación y pantalla táctil de 9,3 pulgadas, sensores de lluvia y luces, acceso y arranque sin llave, selector de modos de conducción Multi-Sense, freno de estacionamiento eléctrico con sistema auto-hold y ayuda al arranque en pendiente, llantas de aleación de 17 pulgadas, muchos sistemas de seguridad (alerta de distancia de seguridad, ayuda a la frenada de emergencia, asistente de conducción semiautónoma, asistente de mantenimiento de carril, detector de ángulo muerto, control de velocidad adaptativo con limitador y reconocimiento de señales de tráfico), cinturones de seguridad delanteros regulables en altura, carrocería bitono, lunas traseras sobretintadas, asientos delanteros regulables en altura, volante de cuero y calefactable, retrovisores plegables eléctricamente, barras de techo, iluminación interior led, iluminación ambiental configurable, banqueta trasera corrediza, instrumentación digital de 7 pulgadas, cámara de visión trasera y sensores de aparcamiento delanteros y traseros. ¡Casi nada! Todo ello por 21877 € según el configurador.


Esta unidad llevaba además la rueda de repuesto de emergencia (135 €), el "pack Look Zen" (364 €, incluye las llantas de aleación de 18 pulgadas y el retrovisor interior electrocrómico sin borde), el "pack Navegación Premium Bose Zen+" (779 €, incluye sistema de sonido Bose, cargador de móviles por inducción, alerta por exceso de velocidad e instrumentación digital de 10 pulgadas), el "pack Full Parking Zen+" (520 €, incluye la cámara de 360º y el Easy Park Assist) y la pintura exterior "Rojo Deseo" con techo negro (676 €). Esto nos da un precio de 24351 € según el configurador. Recordar que la unidad probada no contaba con la instrumentación de 10 pulgadas sino de 7, porque esta opción se ha añadido recientemente.

Hay algunas opciones más, como las llantas de aleación diamantadas (208 €), llantas de 18 pulgadas (208 €), tapicería en tejido naranja (opción gratuita, pero que implica algún pack interior de color que sí tiene coste), pack interior en naranja, rojo, gris o azul (156 €), pack exterior en blanco, naranja o gris (156 €), techo panorámico (832 €), pintura blanca, metalizada o nacarada monotono o con techo a contraste naranja, negro, blanco o gris (entre 364 € y 676 €, según el color) y varias de las opciones de los packs mencionados anteriormente, que pueden añadirse por separado. Mucha personalización para que puedas hacerte un coche casi único.


Conclusión
En una sola frase: me ha encantado. No sólo me ha encantado, sino que pienso que es uno de los mejores B-SUV (si no el mejor) que hay a día de hoy. Es bonito, es amplio, está bien hecho, es altamente personalizable, tiene un motor solvente y un equipamiento abundante (tanto de confort como de seguridad), y el precio está en línea (cuando no por debajo) con el de sus rivales de reciente aparición. Si te gusta, es una buenísima elección, incluso como único coche familiar. Yo me he enamorado... (¡y eso que soy bastante anti SUV!), aunque me gustaría probar el cambio manual (22624 € me salen, acabado Zen con extras y techo panorámico).

  • Destacable: estética, equipamiento, calidad de acabado, maletero, levas en el volante, motor de 4 cilindros.
  • Mejorable: cambio lento (para ser doble embrague), pocos huecos portaobjetos cerrados, frenos traseros de tambor.

El resto de las fotos, aquí. Y gracias nuevamente a Renaut Jurado por la cesión del vehículo.


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